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ración en generación hasta nuestros días. Muchas de ellas guardan directa relación con las fiestas patronales, con las fiestas costumbristas o también con la naturaleza, el sol, la luna, en épocas de las siembras y las cosechas.
En las provincias de Yarowilca, Huamalíes, Dos de Mayo, Lauricocha y parte de Huánuco (Chaulán y Margos), aún cultivan el arwi o arawi, o canciones de triunfo después de haber roturado la tierra, después de culminado las siembras; otras veces cultivan el arawi amatorio en épocas de carnavales que se inicia como un coqueteo para dar pase al “chuchunakuy”, que a veces culmina con el “sirvinakuy”, que es la antesala del “ashmanakuy” o matrimonio.
Por otra parte, en Huamalíes aún se conserva la costumbre del “apinakuy” desde épocas inmemoriales. Los dueños de las sementeras mandan preparar mazamorra para ser utilizado en el juego durante la “uria” o sea el cultivo de la papa. Precisamente, las jóvenes más agraciadas sirven la mazamorra a los jóvenes en medio del papal que empieza ya a florecer. En un momento determinado uno de los jóvenes empieza el juego embadurnándole la cara a la mazamorrera en medio del papal. La joven contraataca y el juego se torna brusco donde los contendores ruedan por el suelo quebrando los tallos de las plantas. Cuanto más tallos de papa han sido rotos se tiene la creencia que habrá mayor cosecha, y esto, según los agricultores, coincide en la práctica. Esta es una costumbre que ha sido convertida en danza. A esto no podemos llamar “folklore”. Es parte de la tradición y de las vivencias del mundo andino, es parte de la cultura popular.
Ejemplos como esto se dan permanentemente y de un modo similar en diversas partes del país; por esta razón el Instituto Nacional de Cultura, no habla de “folklore”, sino de diversidad cultural, con merecida y justa razón.

“FOLKLORE” Y CULTURA
Tanto el “folklore” como la cultura tienen marcadas características, tales como, ser: tradicional, natural, anónimo y colectivo.
Es tradicional porque ha sido trasmitido en forma oral de generación en generación.
En el caso de muestra patria, es cierto que estos conocimientos fueron trasmitidos por la vía oral, pero tuvieron su representación escrita, ya sea a través de las quillcas, los quipus y los tocapus. Estos conocimientos fueron trasmitidos o enseñados a través de generaciones por los amautas o maestros, por los yatiris y los aukis.
El “folklore” es natural porque no usan técnicas ni procedimientos para narrar o escribir.
En el caso nuestro, tuvimos muchas técnicas desarrolladas para narrar, cuentos, fábulas, leyendas, mitos, tradiciones, anécdotas, etc.
El «folklore» es anónimo, es decir no tiene autor.
En el mundo andino, esta sabiduría popular también es anónima.
Es colectivo, es decir, conocido o practicado por gran parte del pueblo.
En el mundo andino, no sólo es colectivo, sino, además de abarcar a gran

 

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