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AÑO DEL CENTENARIO DE MACHU PICHU PARA EL MUNDO
HISTORIA DE LA REGIÓN HUÁNUCO

ÉPOCA DE LA REPUBLICA

La ciudad de Huánuco se pronunció por la independencia el 9 de diciembre de 1820. El acto solemne se realizó, apenas llegaron las noticias sobre el avance del ejército libertador en la sierra central, en particular el triunfo del coronel Álvarez de Arenales en Pasco, ocurrido el 6 de diciembre, que forzó a los realistas a retirarse hacia el sur y dejó toda la región libre del dominio realista. Toda la provincia se adhirió a este pronunciamiento. La ciudad nombró dos delegados, Ignacio Prado y José de Abarca, como portadores de este acuerdo ante el coronel Arenales, poniendo todos los recursos del lugar a disposición del ejército emancipador. En reciprocidad, Arenales envió dos emisarios, Nicolás Herrera y Pablo Cherres, encargados de formalizar el vínculo político entre la provincia de Huánuco y las demás provincias emancipadas. El primer paso fue la jura solemne de la independencia en la plaza mayor el 15 de diciembre. Fue designado como alcalde mayor Eduardo Lúcar y Torre y, como comandante de armas de la provincia, José Figueroa. En el aspecto militar, la provincia quedó bajo la autoridad del coronel Francisco de Paula Otero encargado de coordinar la contribución a la campaña emancipadora de las provincias de la sierra central. Durante 1821, Huánuco contribuyó con varios centenares de voluntarios al ejército patriota, incluyendo un batallón de guerrillas, al mando de Jacinto del Risco, encargado de patrullar el “paso de los Andes” en la franja occidentales de las provincias. En 1822 se formó el batallón “Huánuco”, formado y aprovisionado por huanuqueño, que sostuvo diversas escaramuzas con el ejército realista entre 1822 y 1823, manteniendo a raya cualquier intento de avance territorial del enemigo. Lamentablemente, el batallón experimentó un caso de infiltración de agentes realistas, que derivó en un intento de motín prontamente debelado. Los implicados fueron juzgados en forma sumaria y fusilados el 16 de abril de 1823.

El Libertador Simón Bolivar.

Otra página dolorosa fue la severa derrota militar sufrida poco después en el Callejón de Macón, en la ruta hacia Tarma, por falta de pericia del sargento mayor Pedro Barrón, que permitió una emboscada de los realistas. El batallón fue reorganizado, labor en la que destacaron los oficiales huanuqueños Joaquín Debausa y Jacinto del Risco. El batallón “Huánuco” tuvo encuentros victoriosos defendiendo la región en la zona de Ambo y Huamalíes, y tuvo el mérito de cerrar filas, apoyando la causa defendida por el coronel Otero, cuando Francisco de Vidal, en representación de José de la Riva Agüero, exigió dar la batalla en defensa de dicho dictador en contra del Congreso y de Simón Bolívar. Entre los días 11 de enero y de 6 de febrero de 1824, el general Antonio José de Sucre estuvo en la ciudad de Huánuco, formalizando la incorporación de dicho batallón a la División Peruana del ejército libertador y disponiendo diversas medidas administrativas y logísticas. En junio de 1824, el batallón “Huánuco” marchó a Huaraz, para sumarse a la División correspondiente. Las guerrillas locales fueron incorporadas a una red de destacamentos que debían cubrir coordinadamente toda la franja cordillerana entre Huánuco y Yauli, bajo un comando central ejercido por el general Miller, quien estuvo en Huánuco el 13 de junio para poner en marcha estas disposiciones. El 9 de julio llegó a Huánuco el propio Bolívar, acompañado de sus principales comandantes, entre ellos los generales Andrés de Santa Cruz y Agustín Gamarra, y su ministro plenipotenciario Faustino Sánchez Carrión, y recibió amplios honores. Fue su anfitrión don Pedro Antonio de Echegoyen, en cuya solar, según se contaba en esos días, la bella dama huanuqueña Manuelita Ruiz, requerida de amores por su excelencia, escapó con gran dificultad descolgándose por una ventana, burlando al afanado seductor. La estadía del Libertador en Huánuco fue la antesala de la gran movilización de tropas, reunidas pocos días después en Rancas (Pasco), que enfrentó al ejército virreinal en Junín.

General Mariano Ignacio Prado Ochoa

Además de los próceres Juan José Crespo y Castillo y Gabriel Aguilar, que murieron heroicamente por la causa emancipadora, han sido también patriotas notables los coroneles Domingo y Juan Antonio Valdizán, combatientes de las campañas de Junín y Ayacucho. Fue ilustre patricio y fundador del poder legislativo Manuel Antonio Valdizán (hermano de los coronales mencionados), fervoroso patriota desde sus días de estudiante carolino en Lima, quien llegó a ser diputado por su provincia en el primer Congreso Constituyente (1823). Estuvo entre los legisladores que no aceptaron las ambiciones dictatoriales del presidente José de la Riva Agüero (agosto de 1823) y respaldó la política bolivariana (1824-1925). Fue nuevamente representante de Huánuco en el Congreso de 1826, en las legislaturas de 1829-1831, y en la Convención Nacional de 1833-1834. Valdizán también impulsó la navegación fluvial en la zona oriental del departamento y condujo personalmente en 1834 una expedición que recorrió el Pachitea estudiando las condiciones de la navegabilidad del Mayro o Sarayacu. También ha sido destacado parlamentario huanuqueño de los primeros días de la República Gregorio Cartagena, jurista y teólogo que fue el primer director del Colegio de Ciencias de Huánuco, luego secretario del Congreso en 1828 y diputado en 1832 y 1839, destacando por su férrea posición progamarrista. En las décadas siguientes Huánuco siguió siendo pródiga en aportar caudillos parlamentarios. Tenemos entre los más notables al coronel Mariano Ignacio Prado, constituyente (periodo 1855-1857) y luego presidente de la Cámara de Diputados (periodo 1873-1876) antes de erigirse en presidente de la República; a Luciano Benjamín Cisneros (elegido al Congreso en 1858, 1873 y 1876), cuya hidalga defensa de la ley obligó a renunciar, en 1873, al ministro de Gobierno de Manuel Pardo, Francisco Rosas, implicado en el encubrimiento del asesinato en una cárcel de Huánuco de dos militares insurgentes: Mariano Herencia Zevallos y Domingo Gamio; también son importantes el coronel Federico Ríos (elegido de 1868 y 1970), José Manuel Elguero (elegido en 1867) y Pedro Caballero (elegido en 1867) y Pedro Cabalelro (elegido en 1879).

El Coronel Leoncio Prado Gutiérrez y su lucha contra los Chilenos

La implementación de la Confederación Perú Boliviana, fue el acontecimiento más notable de nuestra historia. Esta confederación, en Huánuco en la vida republicana tuvo adherentes e impregnadores. En 1865, el Coronel Mariano Ignacio Prado, natural de Huánuco encabezó una revolución que estalla en la ciudad de Arequipa con el propósito de restaurar el honor nacional mancillado por el Tratado Vivanco - Pareja. Desconoce el gobierno de Peste y organiza un ejercito llamado "Restaurador", que llegó a contar con 12,000 hombres. En 1876, Prado fue elegido Presidente Constitucional de la República, asumiendo el 02 de Agosto de 1879 en plena aguda crisis económica y la declaración de la guerra chilena al Perú y Bolivia. Cuando se conoció en Huánuco la noticia de la declaratoria de guerra, todas las clases sociales, reunidas en la Plaza de Armas, manifestaron luchar en defensa de la patria. Encabezados por la "Sociedad Juventud Católica" y la "Sociedad de San José", ofrecieron contribuir con sus rentas, haberes y trabajo todo el tiempo que duraría la guerra, nombrándose dos juntas, una de hombres y otras de mujeres, con la finalidad de recaudar y administrar los fondos. Huánuco y sus provincias, que sufrieron la ocupación militar y fueron escenarios de la resistencia particularmente por parte de los indígenas, como es el caso de San Rafael, los Panatahuas, las comunidades de Chupán, Obas, Chavinillo, Cáhuac, Yanas, Sillapata y otros. Una de las acciones más notables realizados por los indios fue la acción de Jactay, donde se puso de manifiesto la valentía y espíritu de patriotismo, cuando el 08 de Agosto de 1883, las guerrillas indias por la bajada del cerro Jactay combatieron a las tropas chilenas al mando del Teniente Salvo.

Monumento de Aparicio Pomares en el Cerro Jactay

Los "montoneros" armados de escopeta, hondas, rejones, lanzas, piedras y garrotes, pelearon con arrojo e intrepidez enfrentándose a los invasores chilenos. Un mestizo, a quien la tradición ha dado el nombre de Aparicio Pomares, fue el valiente y principal abanderado que paseaba, ufano, con el Estandarte Nacional en sus brazos, desafiando a las balas enemigas, hasta caer herido. Otro de los hijos huanuqueños que dio su vida y defendió los colores patrios, fue el Coronel Leoncio Prado Gutiérrez quien secundo los planes de resistencia organizada por el General Andrés Avelino Cáceres, en 1882 organizó el batallón que denominó "Huallaga 12", integrado por huanuqueños, huamalianos, ambinos, a los que sumaron canteños, cajatambinos y cerreños. Defendió el honor patrio en la "Batalla de Huamachuco", el 08 de Julio de 1883 y el 15 de Julio fue fusilado. A mediados del siglo XIX, se dio inicio a la colonización de nuestras selvas y la apertura de las vías fluviales del Amazonas. Desde hace muchísimos años, las selva alta del departamento de Huánuco, fue una atracción y anhelo para peruanos y extranjeros de iniciar una nueva vida en una tierra prodigiosa y hermosa; así se realizaron la colonización de Pozuzo por colonos provenientes de las montañas de Tirol (Alemania), encabezado por el Barón Kuno Damián Freiherr Von Schutz – Holzhansen.

Ciudad de Tingo María. Distrito de Rupa Rupa - Leoncio Prado.

La colonización de Tingo María fue emprendida con mayor éxito. La Colonización de Tournavista (que se encuentra en el margen izquierdo del río Pachitea), fue realizada por la Fundación Rey le Tourneau en 1954, y la colonización del Huallaga Central uno de los valles más ricos del Perú asentada en la actual provincia de Leoncio Prado, con un área de 250,000 ha de tierras. En el presente siglo, dos importantes acontecimientos destacan a nivel del departamento de Huánuco; por un lado la Ley Vial de 1920, permitió integrar a través de la carretera Cerro de Pasco - Huánuco, este hecho determinó que la ciudad de Huánuco cobre un dinamismo económico al constituirse en puerta de entrada a la selva. Otro acontecimiento importante lo constituyó la integración intradepartamental, con la llegada de la carretera a Panao, Tingo María, La Unión y Llata. Se inicia un proceso de colonización intensiva en la zona de Tingo María y la selva del departamento, con la aparición de importantes fundos, haciendas y centros poblados. La explotación de la madera y el cultivo de la coca propician el desarrollo de la actividad comercial en Tingo María, Panao, Ambo y con mayor énfasis en la ciudad capital: Huánuco.La segunda mitad del presente siglo, significa el desarrollo de las actividades terciarias y secundarias en las ciudades de mayor importancia, como son: Huánuco y Tingo María, en desmedro de las actividades extractivas, originando una constante emigración campo - ciudad, lo que trajo consigo un acelerado crecimiento poblacional de estas ciudades, formándose asentamientos humanos urbano marginales con la secuela de problemas relacionados con la calidad de vida de la población. A partir de 1970, se acentúa el proceso de urbanización, con la toma de tierras en la hacienda Paucarbamba, para luego de varios años de gestiones lograr la creación del distrito de Amarilis con su capital Paucarbamba.

Actual Plaza de Armas de la Ciudad de Huánuco.

La apertura de la carretera y la comunicación con Pucallpa dio dinamismo a Huánuco, convirtiéndolo en paso obligado y puerta de ingreso a la amazonía. El intercambio comercial se hizo más fluido entre la sierra y la selva. Más tarde con la apertura de la Universidad Nacional «Hermilio Valdizán», Huánuco dio un gran paso en el campo de la cultura, acogiendo a su vez, no sólo a huanuqueños, sino sobre todo a estudiantes procedentes de la selva y otras partes del país. En estos últimos años, tanto la Universidad Agraria de la Selva, así como la Universidad Huánuco siguen el mismo camino con sus diversas Escuelas y Facultades. A partir de la década del 80 el pueblo vivió momentos de terror y barbarie. La violencia casi se generalizó en la Región Huánuco. El terrorismo, procedente de las filas de Sendero Luminoso y el MRTA, y por otro lado, del Estado, a través de la Marina y el Ejército, asolaron campos y ciudades. Asesinaron a miles de pobladores y a esclarecidos y queridos dirigentes, en nombre de esta Guerra Sucia, cuyas heridas aún quedan. La Comisión de la Verdad, es cierto que hizo las investigaciones y planteó alternativas, pero el Estado, no ha hecho casi nada a favor de los familiares de las víctimas, por el contrario permanece de espaldas a la realidad. En estos últimos años, la ciudad ha crecido horizontalmente, notándose que los cerros que le circundan han sido poblados paulatinamente, sin embargo no se ha perdido el orden de su trazado urbano, se observa una dinámica, intensa y creciente actividad en sus calles, y sus pobladores mantienen y siguen cultivando tradiciones y costumbres de sus antepasados.

 
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